22.11.09

PERFIL DEL CAUDILLO

La política salvará a la civilización. Bernard Shaw. Yo agregaría que la política bien direccionada salvará a la humanidad.

Pero para que la política sea el vehículo idóneo que lleve a los hombres de un estado primitivo hacia un progreso espiritual y cultural, donde las relaciones humanas sean la divisa del buen vivir,debe despojarse de aquellas personas, que cristalizadas en el tiempo, ven a la política con una óptica caudillesca.
Tal vez recordarán la imagen del caudillo, hoy diríamos el perfil del caudillo, ese personaje de la historia universal y nacional que en momentos de desorganización y desorientación impone , con su personalidad autoritaria a veces despótica y criminal las normas, la dirección de los acontecimientos en forma arbitraria y en contra de cualquier impedimento constitucional.
El caudillo es un individuo que generalmente no tiene muchas luces intelectuales, más aun desprecia todo lo que sea cultura pues considera que ésta es pérdida de tiempo ( es fomentar, con la lectura,"la introducción de ideas raras" como diría Rosas). Por eso los caudillos han sido enemigos tradicionales del intelecto, ya que éste puede despertar la conciencia adormecida de los pueblos y enseñarles a pensar.
En el caudillo hay un sentimiento paternalista y egocéntrico. No soporta que lo contradigan. Es hábil en las componendas, sabe que resortes de la psiquis humana tocar. Aprende a conocer las debilidades humanas y es un experto en la intriga, como en la búsqueda de los obsecuentes que formarán su elenco permante de alcautes , pues los compromete a todos con sus maniobras, que muchos aceptan por un plato de lenteja.
Tiene desarrollado el olfato político y sabe girar si es necesario ciento ochenta grados, pues no está ánimado por principios; en él ha calado hondo la única máxima que aprendió de Maquiavelo:" el fin justifica los medios", y para lograrlo no cuenta la moral y vale todo.
Pero...¿ Cuál son sus fines?: la eternización en la función por la función en sí. ¿ Para qué?: por el sólo hecho de estar, de satisfacer su ego pequeño.
Por lo general los caudillos son populistas y capaces de hacer la mejor función teatral para que el pueblo lo considere uno de ellos. Así recorre los pueblos a caballo, encabeza protestas vestido de overol, toma mate con la gente montado en un zaino. Piensa, en su profundo desprecio por el pueblo, que hay que cumplir con el slogan de la Roma decadente, " que al pueblo se lo tiene tranquilo y adormecido con pan y circo".
Si alguien se le acerca y le comenta que el mundo esta cambiando, se rie con una mueca campechana y vulgar y responde " a éstos , el pueblo, no les interesa cambiar, yo los tengo tranquilos con algunas obras, muchas de las cuales se anuncian pero no se hacen; organizo asados con empanadas y vino; un partidito de futbol, luego el juego de las cartas y ....todo sigue igual.
Lamentablemente es así. Los pueblos aun no han podido sacudirse a los caudillos de la política, prefieren que otros decidan o piensen por ellos. Esto ocurre porque los pueblos no son educados políticamente, porque al caudillo no le interesa que los pueblos aprendan el arte de la política, a la cual la colocan en la esfera de lo esotérico destinada solo para los pocos. Y si no...veamos lo que dice la reforma política en discusión en el Congreso: repartir el poder entre dos, o sea no hay otra alternativa, piensan a la sociedad como un tubo, o entras por un agujero o por el otro, lamentablemente en esos agujeros hay mucho mugre y poca posibilidad de alternancia creativa.

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