25.1.08

LA CULTURA DE LA INTROMISION

Decía Martin Heidegger, que “ la gente debería atenerse a su pensamiento y no a su vida privada”. Esto en clara alusión en que hay que interesarse por el saber y no por las apariencias de una personalidad que como tal, es sólo una “mascara” de la esencia, que es el saber.- Existe hoy, una cultura de la intromisión, ya ni Jesús se salva, al cual le descubren amores, y otras yerbas. Y yo me digo: a mi que me importa la vida privada de Jesús o de cualquier otro hombre sabio, o hombre simple. De Jesús estoy enamorado de sus Bienaventuranzas y de lo práctica que son éstas para ser mejor persona. Lo mismo que de las Cuatro Verdades del Budha; de las enseñanzas de Platón, al cual califican de homosexual, mentes estrechas, que tratan de reducir, porque no tienen el vuelo de las águilas, capaces de tomar las presas en segundo y a pleno vuelo, como eran estos genios de apresar una idea y transformarla en una escuela filosófica o religiosa que perduran por siglos.
La privacidad, considerada en otros tiempos como una cosa sagrada, ha pasado a ser un tema de debate. Se discuten los límites de la intimidad, como si ésta tuviera que estar expuesta a la opinión pública. Aunque , es bueno aclarar, que en este caso dejamos al margen a los funcionarios de un estado , pues éstos, por el mismo hecho de manejar la cosa pública, deben exhibir sus vidas privadas como si estuvieran en una vitrina, mientras le dure el mandato.
A los que me quiero referir en esta oportunidad, es a la intromisión en la vida privada por parte de los más variados organismo, instituciones , empresas o ciudadano comùn(chusma dirìa) desde los cuales se intenta por cualquier medio, saber qué hace, qué siente, qué piensa el ciudadano corriente. Hay un avance peligroso de lo público sobre lo privado. Estamos entrando en la tiranía de la información, en la cultura de la intromisión- Todo el mundo quiere saber qué hace el vecino y la vida individual es objeto de las más curiosas investigaciones. El ciudadano se siente permanentemente observado y vigilado; y esto produce una sensación de haber sido “ violado”. La intromisión en la vida privada debería ser penada como una violación a la privacidad.
Hay como una psicosis de la información . Tal vez respondiendo a un complejo psicológico de inferioridad: saber para poseer, reducir para dominar. Saber para poseer, conocer la intimidad para orquestar campañas por medio de las cuales se intenta crear necesidades artificiales o elaborar propuestas que son el resultado de complicadas encuestas para lo cual se toma en cuenta la opinión de un grupo de personas, a partir de la cual se elaboran porcentajes como si el individuo fuera una masa amorfa. Habría que recordar un viejo dicho que dice “ cada ser es un mundo”; o aquello de Protágoras “ el hombre es la medida del universo”, cada hombre es un universo autònomo y no el representante del pensar o sentir del grupo.
Pero estas ansias de información, no se circunscribe a la superficie de la tierra, sino que ahora se proyecta al cielo y allí están los satélites utilizados por gobiernos que quieren saber por medio de estos aparatos qué habla, qué hace, el ciudadano al cual también le toman fotografías, el pulso, la transpiración y el ritmo respiratorio. En una palabra no existe vida privada. Los justificativos para esta cultura de la intromisión son variados: van desde el control de los terroristas; de los fenómenos meterológicos; de la necesidad de una organización de la sociedades. Todos actos cínicos de mediocres que lo único que buscan es reducir a los hombres para enmarcarlos en un nivel inferior al de su visión de topos. Claro que todos estos que elaboran estas estrategias de seguridad o de orden, son los mismos que critican a los nazis o se horrorizan de las matanzas de Ruanda. Los griegos dirìan Hipócritas. Todos tenemos derechos y ahora dirìa NECESIDAD de vivir libremente, sin el ojo, como el que existe en la entrada a la provincia de San Luis. Por lo menos estos caudillos son màs valientes : “sapan, que los estoy mirando”.

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LA CONDUCTA HUMANA Y LAS ESTACIONES GALACTICAS

LA CONDUCTA HUMANA Y LAS ESTACIONES GALACTICAS

Los distintos cambios que se están produciendo en la conducta de los seres humanos obedecen a un ritmo cósmico.- Veamos por qué pasa eso.
Seguramente es por todos conocido que nuestro sistema solar – donde está la tierra- gira alrededor del centro de la galaxia, o sea de la Vía Láctea. Para dar una vuelta completa tarde aproximadamente 200 millones de años. Durante este ciclo, el sistema solar está a veces más cerca y a veces más lejos del centro de la galaxia.
Cuando el sistema solar se expande, la distancia entre el Sol y la Tierra se hace mayor. Como resultado, la Tierra recibe menos radiación solar y se hace más fría. Al contrario, cuando el sistema solar se contrae la distancia entre la Tierra y el Sol se acorta y la Tierra recibe mayor radiación solar, por lo que se hace más cálida, la atmósfera se vuelve más húmeda y las plantas se hacen más grandes.
A este ciclo que cumple el sistema solar alrededor de la Vía Láctea, se le conoce como año galáctico, el cual se divide en estaciones. Cuando el sistema solar se encuentra más alejado del centro de la Vía Láctea, es el momento en que se produce el invierno galáctico. Durante el verano galáctico el sistema solar está más cerca del centro de la galaxia. Por supuesto, en medio de estas dos estaciones se encuentra el Otoño y la Primavera galáctica.
Este ciclo, tarda unos 200 millones de años en completarse. En este momento creo, se está produciendo un cambio de estación. ¿Cómo está cambiando?.¿ Haciéndose más larga o más corta?. Se está haciendo progresivamente más corta. Veamos por qué.
Los doscientos millones de años que tarda en completarse el ciclo está dividido en dos grandes momentos: 100 millones de años de expansión y 100 millones de años de contracción. Mientras que las estaciones galáctica duran cada una 50 millones de años, que sumadas forman los 200 millones de años de un ciclo galáctico. Así entonces, los 400 millones de historia biológica terrestre es igual aproximadamente a dos ciclos del año galáctico. La última estación , de unos 50 millones de años, es el período en que se produce la transición del mono al hombre. Es el momento en que la vida animal empezó a “ponerse de pies “e ir de lo horizontal hacia lo vertical, lo cual tiene que haber sido muy dificultoso para nuestros ancestros, pues tenía que vencer la gravedad.
Como el movimiento cósmico adquiere una forma espiralada y no lineal, se puede decir, que el mismo proceso espiralado se registra en la historia orgánica e intelectual del hombre. En esa marcha hacia el centro de la espiral las cosas adquieren mayor velocidad, o sea que se acortan los tiempos. Esto podemos verlo reflejado en la historia del hombre. Así por ejemplo, la edad antigua de la humanidad fue tres veces más larga en duración que la edad medieval, la cual fue, a su vez, tres veces más larga que la edad moderna. Esto significa que la velocidad que adquiere el cambio social es tres veces más rápido a medida que la espiral avanza hacia el centro. En otras palabras, durante la edad moderna las personas tienen experiencias tres veces mayores que las personas de la edad medieval. Sus vidas son tres veces más ocupadas que las de antaño. Hoy, las personas están teniendo experiencias tres veces mayores que las de los siglos XVII y XVIII. Las personas de aquellos siglos eran mucho más lentas y el ritmo de vida era mucho más tranquilo. Nuestras vidas, son aproximadamente 81 veces más ocupadas que la de las personas de la edad antigua.
Ahora bien, cuando toquemos el centro de la espiral histórica, equivalente al centro de la galaxia – para algunos estudiosos esto ocurrirá dentro de 40 o 50 años de la historia humana- se producirá un proceso de expansión. Es decir, que todas las ideas, normas y modelos que se generen en ese centro tendrán plena vigencia durante el Tercer Milenio. En consecuencia se iniciará el proceso de expansión en correlación con el proceso de expansión de una estación dentro del año galáctico que durará 50 millones de años.
Por lo tanto estamos viviendo un proceso de disolución de viejas formas. Estamos asistiendo a una destrucción para que se construyan nuevas formas en todos los campos. Actualmente las personas discuten y tratan de encontrar el camino o la fórmula para una solución integral de los conflictos o de los problemas. Pero como lamentablemente estas formulas no responden a una idea arquetípica, se cambia constantemente de enfoque y lo que ayer parecía una magnifica iniciativa hoy es ineficiente Cada persona trata de poner sus ideas delante de los demás y ser el centro de atención. Pero como son estrechos de mira, cada persona y cada idea está limitada por esa misma razón.
A esta altura de la nota, cabe una pregunta ¿ quién puede estar realmente en el centro de esa espiral histórica de donde surgirán las ideas arquetípicas?.. Para mí, todas aquellas personas que tengan activo el principio mental superior que es opuesto al principio mental egoísta( separatista). Aquellas personas que tengan una visión totalizadora , una cosmovisión. Las personas que puedan comprender que las tendencias individuales forman parte de un Todo. Aquellas personas que puedan entender que todas las ideas conflictivas o antagónicas, son factores complementarios de la realidad Una. Aquellas personas que puedan sintetizar los nuevos paradigmas que guiarán a la humanidad.
Los cambios, cada vez más rápidos y violentos, no nos debe hacer pensar que estamos a los portales del Apocalipsis, sino que tenemos una nueva oportunidad de concretar la tan anhelada unidad del género humano por encima de sus naturales diferencias. Como ejemplo de que esto pasará, allí tenemos los esfuerzos que se realizan para concretar la globalización de la justicia, de la cultura, de la religiosidad. Los futuros viajes espaciales y el descubrimiento de otros sistemas solares y la vida en el universo. Esto, seguramente producirá en el hombre una amplitud conciencial que nos haga trascender la estrecha mira de aldea planetaria. Esto ya está ocurriendo con la utilización de la Internet, por ejemplo. Comprenderemos que no estamos solos en el Universo y esto, seguramente ,nos hará entender que nuestras acciones no sólo repercuten en la Tierra sino en otros mundos habitados. Tendremos que aprender a vivir nuestra responsabilidad cósmica.

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