A raíz del conflicto que mantiene EEUU con Irak, que puede derivar en una guerra atómica, se han producido dos revelaciones sobre cómo los Estados manipulan a la opinión pública para ponerla de su lado bajo el pretexto de salvar la democracia, los principios y la libertad.- En efecto, ha sido un verdadero papelón enterarnos que en un recordado alegato sobre las atrocidades cometidas por el presidente Saddam de Irak en tierra de Kuwait, en la década del noventa, cuando se denunció que soldados iraquíes habían dado muerte a 312 bebes sacados de incubadoras de un hospital. Ahora se descubrió que todo eso fue mentira y se inventó la historia para conmover a la opinión pública internacional y decidir a otros jefes de estados a apoyar a Bush padre en la Guerra del Golfo.-
Otro tanto ha ocurrido en Gran Bretaña, donde se descubrió que un reporte que el gobierno inglés presentó como el Irak actual, es una copia fiel del artículo de un estudiante sobre la situación del país en 1990.Dos verdadero escándalos cuando se inventan historia falsas que llevan a la muerte y al dolor a millones de personas.
En su libro Homos Videns, la sociedad teledirigida Giovanni Sartori, advierte sobre la manipulación que hacen de la opinión pública los medio televisivos y otros medios visuales.Nosotros agregaríamos y los Estados. Mucho tiempo antes, el ensayista Afonso López Quintás, escribió sobre este tema en su libro "Los Jóvenes frente a una sociedad manipuladora". Dice al respecto que existen tantas formas de manipular como modos de coaccionar la libertad creadora. Tal coacción puede realizarse de modo abierto o solapado. El dictador no necesita disimular su voluntad de dominio, pues está decidido a orientar el pensamiento y la voluntad del pueblo hacia las metas que propone como ideales. El ideal que suelen presentar los dictadores no es el de la libertad, sino el de la eficiencia. En las democracias, el tirano enmascara su intención dominadora al extremo que el pueblo no sólo no advierte que le está anulando la libertad, sino que cree que le está elevando a una alta dignidad cívica.
Actualmente, advertía López Quintás, en muchos países notamos que bajo el señuelo de liberar al pueblo, se les está privando de la libertad auténtica, que es la libertad para la creatividad.
Se les concede las libertades necesarias para que se entreguen a las diversas formas de vértigo – leáse juegos de azar, droga, erotismo banal, estímulo de las impresiones sensoriales, velocidad y embriaguez. Todo esto anula la creatividad y con ella, la fuente de la única libertad personal diga de tal nombre.
Pero la gente aun no ha no repara en profundidad cómo los factores de poder han operado en la inversión de valores que se está realizando y en la grave injusticia de que ha sido objeto. Por eso tolera que los dirigentes les digan pomposas y paternalmente que les han devuelto las libertades, y reaccionan, no con la ira del que se siente burlado, sino con el agradecimiento del bien nacido que cree, en su inocencia, que es deudor de eterna gratitud hacia ese tiranuelo.
Dice más adelante López Quintás, que una forma de manipular a la opinión pública es usar diversas estrategias. Así se usan términos, esquemas mentales, planeamiento y procedimientos estratégicos. Este procedimiento hipócrita, mediante el cual ciertos gobiernos sin escrúpulos consiguen dominar al pueblo y erigirse en héroes de la democracia, tienen como auxiliares los recursos estratégicos que ofrece el lenguaje. La contundencia con que opera el lenguaje, cuando es utilizado en forma demagógica, se apoya en el carácter automático de las acciones que provoca. Antes de entrar en juego la reflexión y el razonamiento, el lenguaje se apodera a menudo de los espíritus pocos alertados y los domina. El lenguaje -como en la sugestión- ha eliminado el espíritu crítico del pueblo.
En cuanto a las palabras estratégicas utilizadas para manipular la opinión pública, cada época de la historia ha utilizado "palabras talismanes" que ejercen un especial poder sobre quien las oye ,si no está muy atento. En el siglo XVI y XVII , la palabra talisman era orden. En el siglo XVIII la palabra era razón, estrechamente vinculada a orden y estructura. .La razón, como instauradora del orden, llegó a ser glorificada hasta el paroxismo. En el siglo XIX, adquiere carácter de talisman la palabra revolución. Y en el siglo XX, ya finalizado, el vocablo mágico es libertad y sus correlativos de independencia, autonomía, democracia y autogestión. Todos términos que se utilizan para mejor manipular a los seres humanos, aunque en el fondo éstos no saben de qué se trata. La primera ley de la demagogia es no matizar nunca los conceptos, sino utilizarlos de modo ambiguo y resaltar en cada momento el aspecto de los mismos que convenga a los propios intereses de quienes los usan.
Frente a este cúmulo de estrategias para manipular la opinión pública, López Quintás aconseja los siguientes antídotos que nosotros compartimos.
Estar alerta ante este fenómeno social, tan avasallador como solapado. No perder el espíritu crítico.
Conocer de cerca. Algunos de los recursos estratégicos que facilita el lenguaje a fin de tener una clave para descubrir los diversos tipos de falacias.
Fomentar el poder del discernimiento y adoptar una serena y lúcida actitud crítica ante los slógans, los tópicos intelectuales y los planeamientos.
Resistirse a la fascinación de las modas.
Incrementar el poder creador y por sobre todo poner en forma la capacidad de pensar y expresarse con todo rigor.
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